Ocaso de Egipto

Año 1650 a C: Egipto fue invadido y conquistado.

Prólogo

El proceso se ha repetido muchas veces a lo largo de la historia, pero los pueblos, como las personas, ni aprendemos del pasado ni escarmentamos en cabeza ajena.

Cuando una colectividad social y cultural; reino, nación o imperio; con un poder centralizado fuerte y bien organizado, se desintegra en pequeños poderes autonómicos débiles, anárquicos, enfrentados entre sí, y con el único objetivo común de debilitar cada vez más al poder central para mejor desvincularse de él; ese Estado está viviendo el primer acto del drama de su propia destrucción. El nudo de la trama lo constituyen los enfrentamientos que van debilitando más y más al Estado antaño fuerte, culto, civilizado y poderoso. El desenlace siempre lo protagonizan los bárbaros, los pueblos circundantes más primitivos y pobres que aprovechan la ocasión para invadir al vecino rico y saquear, violar, masacrar y destruir.

Aunque los ejemplos son numerosos, basta con unos pocos para ilustrar perfectamente cual será el desenlace de la tragedia en tres actos que se está representando actualmente en Europa y al que nuestra generación está condenando a la de nuestros hijos o, a más tardar, a la de nuestros nietos.

Egipto, año 1800 antes de Cristo

En la larguísima historia del Antiguo Egipto, se conoce como “Segundo periodo intermedio” al comprendido entre el Imperio Medio y el Imperio Nuevo que abarcó desde el año 1800 hasta el 1550 antes de Cristo.

En el -1800 acabó la dinastía XII y comenzó la dinastía XIII. La incapacidad de sus gobernantes propició un periodo de decadencia que debilitó el poder del faraón, circunstancia que los gobernadores regionales aprovecharon para proclamarse independientes. Iniciaron la secesión las regiones del delta occidental a las que siguieron otras, de manera que, tras el reinado de Neferhotep I (-1705, -1694), el país quedó fragmentado en decenas de autonomías que desembocaron en auténtica anarquía.

Vaso canopo de Almuñécar

Vaso canopo del rey Hicso Auserre Apofis I Dinastía XV

Alrededor de -1650, los pueblos limítrofes, beduinos nómadas a los que los historiadores egipcios posteriores llamaron hicsos (palabra que significa “gobernantes extranjeros”), aprovecharon esta debilidad para adueñarse del país. El proceso se había iniciado ya durante la dinastía XII con la llegada, aparentemente pacífica, de oleadas de inmigrantes libios, hurritas y cananeos, procedentes de países menos desarrollados que el culto, civilizado y rico Egipto. Continuó con la infiltración en las instituciones, especialmente en el ejército que se llenó de mercenarios extranjeros. Y terminó con la invasión militar cuando Egipto fue lo suficientemente débil y los inmigrantes, transmutados en invasores, se sintieron lo suficientemente fuertes. Los ofensores traían innovaciones bélicas tales como armas de bronce, caballería y carros de guerra, que contribuyeron a facilitar su victoria. Posteriormente, estas novedades serían adoptadas por los egipcios, cuyo ejército, en esa época, estaba formado por infantería, armada con lanzas y hachas.

Durante unos 200 años, los hicsos gobernaron Egipto sometiendo a vasallaje a los incautos egipcios e imponiéndoles su propia forma de vida, más primitiva e inculta. A lo largo de esos dos siglos de convivencia no hubo mezcla ni mestizaje. Ambos bandos permanecieron en sus respectivos nichos sociales y culturales.

Una curiosidad colateral: el faraón hicso más importante fue el quinto, Apofis I, que reinó de -1574 a -1534. De él se ha encontrado en Almuñécar un precioso vaso canopo (recipiente funerario egipcio) de mármol jaspeado, con una inscripción que incluye su nombre y su título. Esa inscripción constituye el documento escrito comprensible más antiguo hallado en la Península Ibérica.

Los egipcios pudieron reconquistar su independencia, suerte que no tendrían los romanos un par de milenios después. En Tebas surgió un movimiento llamado “Salvación de Egipto”, que consiguió expulsar a los hicsos tras una dura y sangrienta “Guerra de Liberación”. Corría el año 1550 antes de Cristo y, con Egipto nuevamente unificado bajo el cetro de Amosis I, daba comienzo el Imperio Nuevo.


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