Los Reyes Católicos

Los Reyes Católicos administrando justicia

El Renacimiento fue ese periodo en el que estalló la lenta evolución que había ido fraguándose a lo largo de toda la Edad Media y que desembocó en la Reforma del siglo XVI. Representó el cambio más decisivo de la historia universal desde la llegada del cristianismo, y el peso fundamental e indiscutible de esa profunda transformación correspondió a la nación española. Ciertamente, en arquitectura y artes plásticas fueron pioneros la república de Florencia y diversos territorios de la península itálica, algunos de los cuales formaban parte de la corona española. En todo lo demás fue España la que abrió los caminos por los que circularían después las restantes naciones europeas.

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Los Reyes Católicos inauguraron una forma nueva de gobernar y de administrar las relaciones con sus súbditos. Un modelo de monarquía autoritaria que, al aumentar las competencias del estado, necesitó una burocracia más numerosa y especializada, nutrida por juristas formados en la universidad. El Consejo Real, antes consultivo y formado por personajes principales de la nobleza y del clero, se convirtió en el primordial órgano de gobierno, y desde 1495 sus miembros fueron letrados ilustres.

El rey Fernando inspiró la figura de “El Príncipe” a Maquiavelo, y la reina Isabel se adelantó varios siglos al paradigma de igualdad entre hombres y mujeres. Su figura y su ejemplo dejaron honda huella en toda la hispanidad. No es casualidad que el pueblo cambiara el lema del rey Fernando, “Tanto monta”, por el de “Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”. Tampoco es fruto del azar, que sean los países hispanos los únicos en los que la mujer no pierde su apellido al casarse y, además, lo transmite a sus descendientes.

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Colón con los RRCC

Cristóbal Colón ante los Reyes Católicos

El naciente mercantilismo dictaba nuevas pautas económicas que se alejaban de los cánones medievales. La disparidad de enfoques entre la forma nueva y la antigua de entender la economía, provocó el enfrentamiento de Cristóbal Colón con los Reyes Católicos. El Almirante deseaba dirigir la explotación de los nuevos territorios descubiertos al estilo feudal, en régimen de monopolio. Dª Isabel y don Fernando, en cambio, prefirieron dar carta libre de exploración –“capitulación de conquista”– a quién la solicitase, a cambio de que entregase posteriormente una parte de lo conquistado. La Corona renunció a establecer un monopolio estatal y sólo se reservó un veinte por ciento de los metales extraídos de las minas, el llamado “quinto real”, además de los derechos de aduana cobrados tanto en la metrópoli como en los puertos coloniales. Esta Real perspectiva, completamente innovadora y revolucionaria para la época, impulsó la más formidable y asombrosa oleada de descubrimientos y de conquistas que han conocido los tiempos.

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Imperio Español

El Imperio Español en el siglo XVII

En el primer tercio del siglo XVI, en apenas tres décadas, unos pocos miles de hombres al servicio de España, descubrieron y conquistaron el Caribe, Centroamérica, Suramérica, la mitad de Norteamérica, el Océano Pacífico y, además, circunnavegaron el globo terráqueo demostrando que la Tierra es esférica.

A las exploraciones geográficas sucedió la conquista de los territorios que formaron el Imperio Español; el más espectacular por su extensión y el que transformó los territorios y a sus habitantes de una forma más profunda y perdurable, forjando lo que se ha llamado “la Hispanidad” que, según el filósofo don Manuel García Morente, se caracterizó porque aquellos españoles no fueron a América para traerse América a España, sino para vivir allí, para fundar allí, para crear allí otras Españas y otras formas de ser español.

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Carabela

Reproducción de la nao Victoria construida para la Expo-92 de Sevilla

La curiosidad humanista que caracterizó el Renacimiento ibérico, al tiempo que impulsaba las exploraciones geográficas, forjaba las redes internacionales de comercio basadas, sobre todo, en el tráfico de metales preciosos que mejorarían el nivel de vida de los europeos y cambiarían para siempre las relaciones internacionales, marcando un antes y un después en la historia de la humanidad.

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El Gran Capitán

El Gran Capitán en Ceriñola

El Gran Capitán reorganizó el ejército por completo, dándole una estructura nueva adaptada a los nuevos avances tecnológicos y a los nuevos armamentos. Al mismo tiempo inventó una forma distinta de hacer la guerra que le daría la victoria a nuestros tercios durante casi dos siglos en todos los campos de batalla y en todos los mares del mundo. Vencieron a ingleses, franceses, suizos, suecos, aztecas, incas… y hasta a los samuráis japoneses. En Flandes, por ejemplo, un territorio densamente poblado, de unos 10 000 km2, en el que no se les había perdido nada, dicho sea de paso, los flamencos y sus aliados ingleses intentaron durante décadas derrotarlos. Jamás hubo allí más de 20 000 españoles y nunca más de 8 000 juntos. Sin embargo, con esas exiguas fuerzas, mal pagadas y peor abastecidas, rodeados de enemigos por todas partes y a miles de kilómetros de casa, aquellos valientes fueron los amos de Europa durante más de siglo y medio.

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Elcano

Juan Sebastián Elcano

Aquellos españoles fueron los primeros en circunnavegar el globo terráqueo y demostrar que la Tierra es esférica. Los dieciocho héroes que el ocho de septiembre de 1522 remontaron el Guadalquivir con su destrozada nao Victoria, coronaron la proeza más extraordinaria de la historia de la navegación y una de las mayores gestas realizadas por la humanidad. Eran los primeros hombres que habían dado la vuelta al mundo y que habían medido su orbe, demostrando que la Tierra es esférica y que gira de oeste a este sobre su eje N-S. Como consecuencia de este giro, aquellos pioneros constataron un curioso fenómeno: viajando hacia el oeste, habían perdido un día.

Ningún otro acontecimiento, desde el viaje de Colón, causó tanto entusiasmo en toda Europa. Se había probado incontestablemente que la Tierra es una esfera giratoria y que todos los mares forman un solo mar continuo. Por fin quedaba superada la cosmografía del mundo clásico, y capitulada la oposición de la Iglesia.

Bajo pabellón español había emprendido Colón el descubrimiento del mundo, y bajo el mismo pabellón lo había completado Elcano. En un cuarto de siglo, la humanidad había aprendido más sobre su planeta que durante tres millones de años de prehistoria y cinco mil quinientos años de historia. Aquella generación de españoles abrió las puertas a un tiempo nuevo: la Edad Moderna.

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Fco. Hdez. de Toledo

Francisco Hernández de Toledo

Las expediciones científicas también fueron inventadas por aquellos españoles renacentistas. La primera que registra la historia, fue la realizada por Francisco Hernández de Toledo a Nueva España entre 1570 y 1577. Don Francisco, médico de Felipe II y experto ornitólogo y botánico, fue comisionado por el Rey para que estudiara la “Historia Natural” de los territorios conquistados por Hernán Cortés, y trajera a España muestras y dibujos de animales, plantas, semillas y minerales de todo tipo. Don Francisco ejecutó cumplidamente la encomienda, pero además estudió la arqueología, las prácticas médicas locales y aprendió náhuatl.

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En materia lingüística, tema poco conocido por los no especialistas, también nuestros antepasados renacentistas rompieron con tradiciones centenarias y abrieron nuevos caminos al saber.

Antonio de Nebrija

Antonio de Nebrija

El español es, tal vez, la lengua actual con mayor tradición literaria y gramatical. Es una de las lenguas mejor investigadas y más analizadas del mundo. No es casualidad que fuera la primera lengua moderna de Europa que tuvo una gramática propia, la GRAMÁTICA CASTELLANA de Antonio de Nebrija, publicada en 1492. Hasta Nebrija, nadie en Europa se había planteado que las lenguas usadas por el vulgo pudieran tener su propia gramática. La gramática era inherente al latín, hasta el punto de que estudiar gramática significaba estudiar latín. El castellano, el inglés, el francés o el italiano, se hablaban y se escribían siguiendo las pautas dictadas por la costumbre que, poco a poco había ido adquiriendo tintes de tradición. Nebrija arrambló con todas esas concepciones y normalizó el uso de la lengua castellana creando para ella su propia gramática. Y para complementar la codificación gramatical de la lengua romance de Castilla, en 1517 el ilustre humanista publicó REGLAS DE ORTOGRAFÍA EN LA LENGUA CASTELLANA. Después lo imitarían las restantes lenguas de Europa.

Covarrubias

Sebastián de Covarrubias

También fue el español la primera lengua que tuvo un diccionario monolingüe: el TESORO DE LA LENGUA CASTELLANA O ESPAÑOLA publicado en 1611 por Sebastián de Covarrubias. Hasta Covarrubias, a nadie se le había ocurrido confeccionar un diccionario que explicase los significados y los orígenes de las palabras de una lengua vulgar. Los diccionarios que existían eran vocabularios bilingües que servían para encontrar la equivalencia entre lenguas, especialmente entre el latín y los idiomas que se hablaban cotidianamente en Europa. Con su “Tesoro…”, Covarrubias provocó en la lexicografía, una revolución equiparable a la que Nebrija había causado en la gramática.

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En conclusión, creo que puede afirmarse que el Renacimiento se gestó en España, y desde España se expandió al resto de Europa y a la recién descubierta América. Los historiadores foráneos, no obstante, tras siglos de difamación, manipulación y leyenda negra, han conseguido difuminar el papel de España, ensalzando el protagonismo de Italia. Curiosa manipulación, porque en el Cinquecento, a Italia le faltaban varios siglos para constituirse como nación. El estado italiano no existía. Lo que sí existía era la península itálica y una parte importante de ese territorio pertenecía a la corona española. Así, los libros de Historia, en su afán por eliminar las palabras España y español, llaman italianos a muchos participantes en el descubrimiento y colonización de América, cuando en realidad eran españoles nacidos en la península itálica. Esta malintencionada y contumaz “confusión”, sería equivalente a llamar españoles a los emperadores romanos nacidos en la península ibérica. Craso error, puesto que España no existía. Eran ciudadanos romanos nacidos en una región del Imperio llamada Hispania. Pues eso.


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