16/10/09 TODAY Picture by Tal Cohen - Muslims protest outside

Cada vez entiendo menos a los políticos, a los dirigentes sindicales, a los indignados revienta-ciudades, a los profesionales de la percepción de ayudas públicas y a toda esa caterva que vive a costa de la riqueza que generamos los que trabajamos para ganarnos la vida. Cada vez, el conjunto de e-realidades ilusorias en las que se desenvuelve su discurso, está más alejado de la realidad sanchopancesca en la que yo me desempeño en mi cotidiano devenir de casa al trabajo y del trabajo a casa.

Ahora saltan con la ocurrencia de que hay que hay que evitar la islamofobia.

Fobia significa miedo. Claustrofobia es miedo a los espacios cerrados, agorafobia es miedo a los espacios abiertos, acusticofobia es miedo a los ruidos… e islamofobia es miedo al Islám. Pero ¿cómo no vamos a tenerle miedo al Islám, si en su nombre nos están asesinando? Porque, digo yo que si los asesinos hubieran matado atracando bancos, en el calentón de discusiones de tráfico o en reyertas a las puertas de discotecas, sería manipulador y perverso poner sobre el tapete sus creencias religiosas para explicar tales conductas. Pero el caso es que asesinan en nombre de su religión ¡Cómo no vamos a tenerle miedo al Islám!

Dicen nuestros carísimos catequistas de lo políticamente correcto, que no todo el Islám es salafista radical, que lo malo es el islamismo wahabista, que el Islam es una religión de paz y de amor, que…

Pero ¿es que acaso cuando un tipo cuya existencia ignoras, un fulano contra el que no tienes nada y al que ni siquiera conoces, un mengano del que ni sospechas que pueda tener algo contra ti, está dispuesto a asesinarte aún a costa de su propia vida, es el momento de matricularte en un máster sobre historia de las religiones para entender sus motivos y sus errores?

¿Es que acaso, cuando el coche patina en la placa de hielo, nos ponemos a pensar en las múltiples bondades del agua en estado líquido? ¿Consideramos acaso, cuando vamos derechitos al barranco y nos enfrentamos a una inminente muerte por aplastamiento, los beneficios que nos trae el vapor de agua en forma de nubes y lluvias? ¿Hacemos por ello objeto de nuestra comprensión a la placa de hielo que nos manda al otro barrio?

Lo dicho, no los entiendo. Ni entiendo su forma de razonar, ni entiendo sus motivaciones ni entiendo sus propósitos… y no quiero que sigan embaucando a costa de mi dinero. Que se ganen la vida como todo el mundo. Yo creo que en el pago de nuestros impuestos, tendría que haber una casilla para que la marcaran los que quieran seguir manteniendo a estos buenistas demagogos, artificiosos y manipuladores que sistemáticamente se ponen de parte de los supuestos derechos de todo el que nos quebranta.


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