Notas

Hay usos espurios que, poquito a poco, así como quien no quiere la cosa, se van infiltrando primero y acomodando después, en nuestras costumbres sociales, hasta que terminan por convertirse en normas de obligado cumplimiento. Normas tácitas, no escritas ni recogidas por código o reglamento alguno, pero que adquieren todo el peso de lo “socialmente correcto”. Y ello a pesar de ser genuina y manifiestamente idiotas.

Estoy pensando, concretamente, en esa irritante consigna de que todas, absolutamente todas las canciones que suenan de fondo en programas televisivos o radiofónicos, estén cantadas en inglés. ¡Pero si hasta los villancicos que hemos oído en los medios de comunicación esta pasada Navidad, estaban cantados en inglés! Y no es que yo tenga nada contra el idioma que usan los hijos de la pérfida Albión, pero todo tiene su momento, su lugar y su medida.

El colmo de los despropósitos lo contemplé anoche en la primera cadena de Televisión Española, esa televisión que me obligan a sostener con el dinero de mis impuestos, quebrantando mi albedrío y mis principios. Allí pude ver cómo, un cantante español que canta en español, entrevistaba a otro cantante español que también canta en español, pero las canciones de fondo que amenizaban las presentaciones de fotografías o las transiciones de escenarios eran… ¡en inglés! ¿Se puede ser más incongruente? Fue como ver en televisión al presidente de Coca-Cola bebiendo Pepsi-Cola, como ver al presidente del FC Barcelona ataviado con una camiseta del Real Madrid CF, como ver a Supermán robándole el bolso a una ancianita… Y es que cuando los españoles nos ponemos a algo, nos ponemos de verdad, y si lo que toca es ser memo-progres… pues eso, más que nadie.


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