Simón Bolívar

Pues un cóctel compuesto por xenofobia y genocidio a partes iguales, aderezado con un buen chorreón de degradación, otro de crueldad y decorado con una rodaja de perversión. ¿Qué, que no? Juzga por ti mismo.

En enero de 1813, un grupo de oficiales insurrectos acaudillados por Antonio Nicolás Briceño Briceño, redactaron y firmaron el “Convenio de Cartagena”, que entre otras lindezas decía:

Segundo: como el fin principal de esta guerra es el de exterminar en Venezuela la raza maldita de los españoles de Europa sin exceptuar los isleños de Canarias, todos los españoles son excluidos de esta expedición por buenos patriotas que parezcan, puesto que ninguno de ellos debe quedar con vida no admitiéndose excepción ni motivo alguno; como aliados de los españoles los oficiales ingleses no podrán ser aceptados sino con el consentimiento de la mayoría de los oficiales hijos del país.

Tercero: las propiedades de los españoles de Europa sitas en el territorio libertado serán divididas en cuatro partes, una para los oficiales que hicieren parte de la expedición y hayan asistido a la primera función de armas haciéndose su reparto por iguales porciones con abstracción de grados, la segunda pertenece a los soldados, indistintamente las otras dos al Estado. En los casos dudosos, la mayoría de los oficiales presentes decidirá la cuestión.

Noveno: para tener derecho a una recompensa o a un grado bastará presentar cierto número de cabezas de españoles o de isleños canarios. El soldado que presente 20 será́ hecho abanderado en actividad, 30 valdrán el grado de Teniente, 50 el de Capitán, etc.

Cartagena de Indias, 16 de Enero de 1813. Antonio Nicolás Briceño Briceño

Esta proclama fue convertida por Simón Bolívar en el llamado “Decreto de Guerra a Muerte”, que estuvo en vigor desde el 15/06/1813 hasta el 26/11/1820.

Durante su genocida expedición de exterminio de españoles, que Bolívar llamó “La Campaña Admirable”, todos los españoles europeos y canarios sin excepción, fueron fusilados. Naturalmente, estamos hablando de población civil no combatiente.

Pero no contento con su hazaña, Simón Bolívar “El Genocida”… ¡Uy! Perdón, “El Libertador”, concluida ya la “admirable” campaña, en febrero de 1814 mandó a Juan Bautista Arismendi fusilar en Caracas a 886 prisioneros españoles. Todavía le pareció poco admirable, y entre el 13 y el 16 de febrero, mandó asesinar a machetazos, para ahorrar munición, a más de medio millar de enfermos españoles ingresados en el hospital de La Guaira.

Estas son las bases sobre las que se asienta la nación venezolana y, en mi humilde opinión, no son como para sentirse orgulloso de ellas ni para blasonar de bolivarianismo.


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