Rafael “El Gallo” toreando en Valencia en 1920

Generalmente, la anécdota se atribuye al torero Rafael Gómez Ortega “El Gallo”, y al pensador José Ortega y Gasset.

Se cuenta que cuando el escritor y el torero fueron presentados por José María de Cossio, y El Gallo se enteró de que Ortega era filósofo y de que su trabajo consistía en dedicarse a pensar, pronunció la famosa frase que ha pasado a la posteridad: “Tié q’haber gente pa’tó”.

Esto debió de ocurrir cuando ambos personajes, que habían nacido con un año de diferencia (1882 y 1883), hubieran alcanzado ya fama y respeto en sus respectivas profesiones, es decir, durante el primer tercio del pasado siglo.

Al parecer, la anécdota original es muy anterior y fue protagonizadaLagartijo por otro torero, Rafael Molina Sánchez “Lagartijo”, que murió el uno de agosto de 1900, cuando Ortega tenía diecisiete años.

Pedro Salinas, el insigne poeta de la Generación del 27, publicó el ensayo LA GRAN CABEZA DEL TURCO O LA MINORÍA LITERARIA, en la revista mejicana CUADERNOS AMERICANOS. Lo hizo en dos entregas que aparecieron en 1945 y 1946. En el epígrafe titulado ¡OH, TORERO, MODELO DE COMPRENSIÓN! cuenta la anécdota en los siguientes términos: un reputado histólogo madrileño de visita en Córdoba, le fue presentado a Lagartijo por un catedrático de Instituto, amigo de ambos. Cuando el profesor le explicó al torero en qué consiste el trabajo de un histólogo, éste repuso Ná, ná, don Fernando, que azí ez er mundo. ¡Hay gente pa’tó!”.


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